Periodismo Rosario
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Será que no se trata del periodismo.

Se cerraron las candidaturas a las elecciones de medio mandato en el país y nuestra ciudad está que arde porque muchos periodistas ahora lucharán por un lugar en el concejo, mientras que otros de mayor exposición estarán peleando por un lugar en las cámaras legislativas.

Particularmente no siento que sea algo malo lo que está sucediendo, por lo menos en principio hago una lectura completamente diferente a lo que están haciendo muchos colegas. Desconozco si es algo personal o realmente les molesta el cambio de bando. Lo que tengo claro es que que para mí hay algo más. El mainstream de medios no está ofreciendo una plataforma libre, segura e interesante para volcar opiniones o investigaciones que llenen el alma de algunos de ellos.

Canal 3 y Telefé Rosario están procesos de cambio. El primero trata de conquistar una fórmula que sume permita potenciar el recambio generacional que se está instalando hace un par de años. Un mix de frescura pero dentro del estilo mesurado del medio. Por el otro lado parece que están desinvirtiendo en la programación local a pesar que en la tabla general el rating le sonrie.

Muchos colegas se han corrido a proyectos independientes, pero eso también es un desafío ya que sostenerlo y hacerlo interesante en esta provincia significa correr una carrera de fondo donde pesan los recursos y la paciencia.

Salvo casos excepcionales, los periodistas rosarinos no tienen un capital enorme en redes sociales y eso puede ser el resultado de un ecosistema bastante chato para el rubro. Los pocos que están en el edén de los seguidores para ser considerados influencers cumplen una tridente que no todos tienen. Exposición, talento y carisma.

En definitiva, no hay que juzgar antes de tiempo a quienes tienen la decisión de postularse a un puesto político. Al contrario, me parece una excelente oportunidad para que cada entrevista sea una partida de ajedrez y no un juego de seducción como muchas veces suelen aburrirnos. Celebremos la diversidad y no nos aborrezcamos de un mundo que se sigue moviendo ¿o ya nos olvidamos cuando en el 2001 los medios también entendían que el juego político debía tener una renovación de cámaras e ideas?

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