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A tu 1/4 de helado las apps le sacan 1 gusto.

Este 19 de Mayo vamos a tener un apagón de apps. El mismo será en reclamo por la desmedida comisión que cobran Glovo, Rappi y PedidosYA para llevar la comida a sus clientes.
Sinceramente, que una app se lleve el 33% de lo que vos producís, es una enormidad. La verdad que se entiende el malestar y la desesperación de quienes están en la industria gastronómica. La mayoría de ellos pensaron un modelo de negocios que el delivery sea un complemento, no un ingreso genuino a la par de lo que genera el salón.
También lamentamos que este reclamo se lleva puesto al eslabón aún más pequeño de esta cadena. Que son los cadetes, que ellos se llevan una pizca menor en esta receta gastronómica. ¿Un apagón así cuanto repercute en sus bolsillos?
Otra circunstancia interesante es que ningún bar o restaurant podría contratar una flota que brinde un servicio con una velocidad de respuesta agil y eficiente (más en estas circunstancias). En una hora pico (hace más de 10 años) de pedidos de heladería, se necesitaban 2 a 3 cadetes por sucursal. Con eso garantizabas una demora de una hora aproximadamente.
Ahora bien, este parece un camino bastante complejo, pero con una solución que contemple que todos puedan ganar en base a lo que ofrecen. Las apps, logística y equipo para el reparto, los gastronómicos contar con materia prima y mano de obra para seguir brindando calidad, mientras que los cadetes no vean resentidos sus salarios.
Es interesante el caso de Seattle en Estados Unidos. Es uno de las pocas ciudades donde se les puso un tope a las comisiones de las apps. Todas estaban cerca del 30%, esto se redujo a menos de un 15%. Si bien era un gran temor que estos servicios se retiren, la respuesta de la mayoría aceptó esta rebaja y están rebobinando su estrategia para recuperar ese margen de ganancia, donde seguramente la abonará el consumidor final.
Ahora bien, los gastronómicos que ya hicieron y generaron ganancias durante mucho tiempo a la vieja usanza de llenar el salón, mucho no se les puede objetar, hoy están tratando de sobrevivir. Sin embargo tal vez sea el momento de repensar también un modelo de negocios donde exista un equilibrio entre el delivery, take away y salón.
Lo que queda claro es que esto recién empieza. Las autoridades provinciales o municipales pueden poner su granito de arena, los gastronómicos necesitan una solución y además dejar contentos a los que representan a las apps ya que hay una población enorme de trabajadores que dependen de ellas y además porque siguen siendo un mal necesario en tiempos de pandemia.

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